ALGO PARA RECORDAR
ALGO PARA RECORDAR Al abrir la puerta, un aire enrarecido salió discretamente al exterior. El local era ridículamente pequeño con apenas 10 asientos repartidos en tres hileras pegadas a la pared que dejaban libre únicamente la entrada principal. Al cruzar el umbral el corazón me volvió a dar otro aviso de inconformidad pero yo no podía flaquear, tenía que aferrarme a mi mentira, él estaba sufriendo y lo hacía por su bien. Menudo montón de mierda. Incluso hace unas horas decidí prescindir de tal aberración y buscar alternativas que pudieran satisfacer a todos. Que inocente por mi parte, que imbécil, nunca fue una decisión enteramente mía. -Hola, ¿En que puedo ayudaros? - La voz de la veterinaria me saco del trance de angustia en el que estaba sumergido. -Hola, buenas tardes, queríamos información sobre la eutanasia de un perro- conteste, apenas levantando la cabeza, que había permanecido fija mirando a mi querido amigo Yaki, el cual reposaba tranquilamente recostado en el suelo, co...